Desde
1968 la FAO tiene en funcionamiento un programa numismático
consistente en la emisión internacional, por parte de los
países miembros, de monedas y medallas, tanto de carácter
conmemorativo como de circulación, alusivas a las temáticas
promovidas por la Organización. El programa tiene el doble
objetivo de recaudar fondos para promover y desarrollar las actividades
de la FAO, y al mismo tiempo utilizar las monedas y medallas como
medio masivo para informar sobre los problemas
alimentarios y el desarrollo de la agricultura y las pesquerías.
Desde
los comienzos de las Naciones Unidas es común, para sus
diversos organismos, que los países miembros emitan estampillas
postales referentes a sus actividades. En ese marco, en
1963 la FAO promovió una emisión filatélica
internacional con el tema Freedom from Hunger (Liberarse
del Hambre) que le dejó a la Organización
importantes ganancias. Esta
exitosa actividad alentó a la FAO a incursionar en otros
ámbitos del coleccionismo lo que dio como resultado que
en 1968 se pusiera en marcha el programa numismático "Alimentos
para todos". Los primeros países participantes acuñaron
monedas de alta denominación a excepción de la República
Dominicana que acuñó una moneda de un centavo. Esto
cambió el perfil del programa que desde entonces ha hecho
hincapié en la acuñación de monedas de baja
denominación, que sean parte de las series que circulan
en los países.
Desde
entonces la FAO ha instado a los gobiernos a utilizar su moneda
para este fin educativo. Además del fin didáctico,
los cuantiosos beneficios del programa han sido compartidos por
los países participantes y utilizados directamente en el
desarrollo de la agricultura.
La
comercialización de las emisiones conmemorativas, como
así mismo de sets temáticos, es realizada directamente
por FAO, como también por los
países participantes que han obtenido cuantiosos beneficios
económicos por sus programas numismáticos y la propia
FAO ha recibido importantes ingresos netos. Este proyecto se autofinancia
totalmente, cubriendo los gastos de funcionamiento de la FAO y
permitiéndole a esta invertir en diversos proyectos agrícolas,
de promoción y financiación.
A diferencia de los sellos de correo, las monedas tienen un largo
periodo de circulación y la propaganda o los elementos
didácticos en su diseño, llegan a la mayor parte
de la población. En los países en desarrollo hay
millones de personas que nunca verán un sello de correo,
pero las monedas de baja denominación son una parte indispensable
de la vida cotidiana, incluso en las comunidades más atrasadas.
Esto significa que cada día muchos millones de personas
reciben en sus manos el mensaje de FAO, tanto quienes necesitan
alimentos, como aquellos que son responsables de su producción
y distribución.
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