El río
Uruguay encuentra, sobre el final de su tramo medio, a 320 km
de su desembocadura, importantes afloramientos de rocas basálticas
que producen los saltos de agua conocidos como Salto Grande
y Salto Chico y que dan nombre a este paraje. Los
habitantes indígenas originarios del lugar lo denominaban
itú, que significa arrecifes, en lengua guaraní.
Como consecuencia
del Tratado de Madrid de 1750, que cambiaba la posesión
de las Misiones Jesuíticas del Alto Uruguay entre las
Coronas española y portuguesa, se producen las Guerras
Guaraníticas (1754-56). En
ese marco el entonces primer Gobernador de Montevideo, José
Joaquín de Viana, recibe la orden del Gobernador del
Río de la Plata, José de Andonaegui, de ser escolta
del Marqués de Valdelirios. Para tal fin debía
esperar en la zona del Salto, sitio en el que se establece el
8 de noviembre de 1756, fecha tomada como inicio del proceso
fundacional de la villa del Salto Oriental. Durante una prolongada
espera, Viana hace construir varios galpones y un fuerte, denominando
al nuevo asentamiento San Antonio del Salto Chico. La villa
será elevada a la categoría de Ciudad el 8 de
junio de 1863.
La ciudad
de Salto se encuentra en el litoral norte del Uruguay, a 500
km al noroeste de Montevideo. Tiene una población cercana
a los 100.000 habitantes, siendo la segunda localidad más
poblada del país. Es la capital del Departamento del
mismo nombre, que fuera establecido como división territorial
en 1837, abarcando algo más de 14.000 km2. Su economía
se basa en la producción pecuaria y hortifrutícola,
además del sector turístico, impulsado por el
desarrollo de los complejos termales.
El Escudo
Departamental de Salto, proyectado por Eriberto Pratti, fue
adoptado en 1927. Está compuesto por un óvalo
medio partido y cortado. En la parte superior derecha, sobre
campo de plata, presenta un sol naciente de oro, símbolo
del porvenir, con un yunque, un martillo y un haz de varas,
representando al trabajo. En la parte superior izquierda, en
campo azul, aparece la diosa romana Minerva, simbolizando la
sabiduría y la prudencia, sosteniendo en su mano derecha
la figura alada del Destino y apoyando su izquierda en su escudo.
En
el campo inferior de plata, la cascada de un río representa
el accidente geográfico que da nombre al Departamento.
A la derecha del óvalo una rama de olivo y a la izquierda
una de roble, simbolizan, respectivamente, la paz y la nobleza.
Corona el conjunto una cinta con la inscripción Salto.
El lema del escudo es "En el trabajo está su porvenir
y en la sabiduría y prudencia, su destino".